Actualización semanal 17/08/2026
- Héctor Peña Manterola

- 17 ago
- 3 min de lectura

Lo bueno de actualizar los lunes es que cuento con la semana completa. Es más natural, aunque, venga, lo confieso: ¡ayer no hice nada!
Después de unas 40 horas de vigilia por dos de sueño (regresaba a España en avión), me tiré a ver la televisión, echar la siesta y dar cuatro pinceladas.
Sin embargo, ha sido una semana muy productiva.
Como el resto de agosto, he puesto toda la carne en el asador en #ProyectoIndiano. Alcanzadas 63.816 palabras, un incremento de casi 7k, he finalizado el primer borrador. Después de limpiar las propias notas que me dejo en el manuscrito (juegos de palabras que planeo utilizar, posibles tramas/subtramas, comentarios para "el día siguiente..."), quedó en 63.395 palabras a las que, llegado el momento, habrá que sumar los agradecimientos.
Pelea con Diario de un pirata espacial por ser mi obra más corta. La diferencia es que el pirata nació acotado como un ejercicio de creación de mundos y ritmo pulp. En #ProyectoIndiano quería una novela de terror que sirviera como introducción a mi universo norteño y se vendiera bien en ferias. Es decir: con ritmo de thriller, una premisa clara y que fuera corta. Maquetada no creo que llegue a las 300 páginas, un pelín por debajo del estándar comercial que mejor funciona para probar autores desconocidos. Esto hará que, cuando llegue el momento y acompañada de un precio atractivo, la "apuesta lectora" sea menor.
Y dentro hay monstruos.
Cuando colgó el teléfono, el agente Perales tenía claro que nunca encamaría con la señorita Margani. No porque no fuera un hombre atractivo, ni porque no hubiera esposado al imbécil que había allanado su morada, esa impresionante mansión indiana. La pintora le había tratado con condescendencia. Y ya. Ni siquiera había fingido estar impresionada por la prontitud de la respuesta policial. Les había dado las buenas noches, una fuente con lasaña cubierta con papel albal, y les había indicado que tenía que seguir trabajando, por favor.
El prólogo empieza muy fuerte.
Y hasta aquí puedo leer. Hoy subiré un reel a Instagram (@hectpm) dando algo de información sobre la pintora y el proyecto queda en barbecho hasta nueva orden. En el horizonte hay dos lanzamientos y un anuncio que se condensarán en lo que queda de año y, además, varios factores externos condicionan el modelo de publicación de #ProyectoIndiano.
Por lo demás, dedicaré el resto de agosto a avanzar en un proyecto paralelo de pintura y a documentar los siguientes tres hitos:
La biblia de mundo de #ProyectoBBrood, para corregir los tres capítulos escritos el mes pasado y poner el foco en la primera novela.
La extensión y el argumento del pequeño contenido adicional de Ciudad Terrible.
Juntar la documentación de #ProyectoWargame para ir definiendo la escaleta de la novela.
Respecto a esto último, estad atentos a las Freak Wars.
El artículo de la semana, El consumidor comunitario, ha pinchado un poco. Las visualizaciones web han bajado respecto a los anteriores (no así en Substack, donde publico con un par de días de retraso). Deduzco que se debe a que son fechas vacacionales y el contenido es denso, aunque útil.
Por esa razón, he decidido que esta semana no habrá artículo. Dedicaré ese tiempo a una reseña que tengo pendiente para Culturamas de la novela de una compañera.
Y ahora, recomendaciones...
He leído dos novelas. La primera, Rituales a medianoche: Los archivos de Mementos II, de mi amigo y corrector Adrián Abramo Penilla. El primer caso de la saga fue, a su vez, lo primero que leí de él, y me gustó mucho. Fantasía urbana, ritmo de thriller... Muy bien. Este segundo lo he devorado. El componente romántico es mayor de lo que recuerdo del primer libro, y no suelo apreciarlo en las obras contemporáneas, pero está bien colocado para que funcione a favor de la trama y no como "relleno spicy".
En cuanto a la fantasía, la acción transcurre en Reino Unido, así que ya os podéis imaginar. Entre ubicaciones emblemáticas y criaturas de leyenda, es una delicia de lectura que incluye un giro que, al ir leyendo, pensé: "No, no será capaz, no...".
La segunda novela ha sido El verano que mi madre tuvo los ojos verdes. La leí, íntegramente, entre la espera del vuelo y el propio vuelo, en dos sesiones. Es un libro corto, pero que te acompaña. La premisa del chico con problemas mentales que quiere ver muerta a su madre, esta contrae cáncer y poco a poco logran entenderse. Si bien es habitual (hasta cierto punto), es un vehículo narrativo muy poderoso, y la prosa despiadada es adictiva desde la primera página. En conclusión, se trata de una de las mejores obras de narrativa que he leído jamás.
Nos leemos la semana que viene.




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