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Libros, películas y videojuegos: Carl el Mazmorrero



Introducción


Esta vez estoy utilizando una fotografía real para el encabezado, nada menos que de móvil. Tampoco quería ganar ningún premio. Lo que sucede es que ha llegado la hora de inaugurar una nueva sección: Libros, películas y videojuegos.


No se me ocurre mejor manera de hacerlo que hablando de una de mis últimas lecturas, una novela que hizo que me explotara la cabeza por la originalidad con la que combina ingredientes cotidianos. Sí, la vista no te falla. Vamos a hablar de Carl el Mazmorrero.



1) Matt Dinniman


Uno de los consejos que dan los escritores a otros escritores es que nunca nos comparemos con otros escritores.


Yo cometo triple ración de ese error: cuando descubro a un autor que me gusta, busco su biografía en Internet y me comparo. Me interesa saber qué vida llevaban antes de dedicarse en exclusiva a la literatura, cómo fueron sus primeras publicaciones, qué influencias marcaron sus escritos...


A este punto, la biografía de Dinniman es una delicia: es escritor, artista y músico, y ha escrito varios libros, entre ellos este. Su web tampoco revela mucho más. Es necesario profundizar en la red (solo un pelín) para descubrir que lleva más de dos décadas publicando y que Carl el Mazmorrero fue un proyecto que autopublicó en Amazon en 2020, después del cierre por pandemia de los concursos de mascotas (pet shows).


El resto, es historia. La combinación de una obra original con su creación artística (que, en mi opinión, alimenta mucho el fenómeno fan en estos géneros) se ha traducido en 8 libros y millones de lectores en poco más de seis años.


Flipa.


2) La premisa


Hace un par de sábados, después de presentar Ciudad Terrible en la Casa del Libro de Santander, le expliqué la premisa de la novela a un colega warhammero: un hombre en calzoncillos sale a buscar a la gata de su exnovia, que se ha escapado por la ventana, y, mientras intenta bajarla de un árbol, todos los edificios del planeta se comprimen hacia abajo porque a la humanidad se le ha olvidado pagar un impuesto intergaláctico. Entonces tienen que participar en un reallity show que va de avanzar niveles en una mazmorra subterránea repleta de monstruos.


Vale, no es exactamente así, pero no me negaréis que no suena atractiva. La verdad es que, si queréis saber dónde he mentido, tendréis que leerlo, pero mi resumen tiene parte de verdad: una corporación alienígena ha destruido todas las estructuras de la humanidad y los supervivientes, entre ellos Carl y la gata, la Princesa Dónut, tendrán que enfrentarse a una mazmorra desquiciante para sobrevivir al fin del mundo.



3) Los personajes


Partiremos de los ya mentados: Carl, un tipo fornido en calzoncillos que además será el narrador de la novela, y la Princesa Dónut, la gata de su exnovia, la señorita Beatrice. Una vez Dónut puede hablar (lo cual ocurre temprano y, para mí, es una de las claves del éxito de la obra), entenderemos que es preferible que nuestras mascotas no vean ciertas cosas.


Carl y Dónut forman el típico dúo protagonista. Sin un lenguaje alambicado ni un estilo especialmente florido, lo que hemos venido a leer son mamporros, chistes verdes y altas dosis de cinismo, y esta pareja nos lo dará. Además, ¿no es poético que una gata participe del destino de la humanidad?


El resto de personajes los iremos descubriendo sobre la marcha. Algunos serán humanos, tanto aliados como enemigos, y otros, por supuesto, formarán parte de las distintas razas alienígenas que habitan en la galaxia. Desde enigmáticos hombres pez hasta goblins sacados de las peores pesadillas de un jugador del WOW, el mejunje da que hablar.



4) Lo que más me ha gustado


He crecido con videojuegos y juegos de mesa, así que, en primer lugar, pondría el enfoque. Dinniman ha logrado combinar ese enfoque con cierto realismo que lo hace plausible, sin recurrir al "entrar dentro del videojuego" o del tablero de Jumanji.


También destaco el estilo, que creo que es el adecuado para este tipo de historias. No necesito que Carl me descubra el cosmos. Necesito que reparta sopapos y, mientras, pillar las comparaciones con este mundo actual que en ocasiones resulta tan ridículo.


Luego, Dónut. O, más concretamente, sus comentarios. Logra que te encariñes con los personajes, lo cual resulta fundamental.


Y el final.



5) Lo que menos me ha gustado


En ocasiones, especialmente en cuanto Carl entra a la mazmorra, el infodump es altísimo. Está justificado porque las reglas que rigen el programa son estrictas, y las dinámicas del juego, que un usuario podría aprender con cinco líneas de un tutorial, aquí deben traducirse a un lenguaje literario. Son páginas necesarias para absolutamente todo lo que viene después, pero, valga la redundancia, mi único pero.


Conclusiones


Cuando reseñaba una obra en mi antigua web, siempre comenzaba diciendo que "es muy difícil hablar de una historia sin spoilers". Como escritor maduro con un lustro más de carrera a mis espaldas, he puesto esta frase al final.


¿Qué decir? Lo he disfrutado una barbaridad. No veo el momento de hacerme con otro tomo. En el Celsius, quizá.


Y, si he de quedarme con algo para estudiar y nutrirme como juntaletras (concepto que detesto), lo haría con la relación entre los dos protagonistas, con el carisma de Dónut y con la idea de que la originalidad se fundamenta en mezclar los sabores habituales de manera que nadie lo haya hecho.




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Héctor Peña Manterola ©2026

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