Leer autopublicados, los orígenes del escritor, y los seudónimos

 


Llevaba tiempo queriendo escribir este artículo, pero me estaba obligando a esperar a que la novela que os ofreceré este 2.022 estuviera en el mercado. 

No he sido capaz.

Como buen graduado en Historia, algo que llama profundamente mi atención es la biografía de los autores famosos, así como el cambio en las tendencias literarias. Y he dicho famosos y no célebres, aunque en la mayoría de ocasiones ambos términos van de la mano. 

Bajo esta premisa quería escribir un artículo que fuera más allá del "por qué hay que leer o no libros autopublicados". El motivo principal de no haberlo escrito antes, como ya he dicho, es el lanzamiento de dicha novela. Los seguidores más acérrimos sabréis que la obra será publicada por Editorial Titanium, el sello de fantasía, ciencia ficción, terror y novela negra del grupo Fanes. El grupo Fanes lo componen cuatro sellos: Fanes (propiamente dicho), Titanium, Cáprica y Valhalla; cada uno orientado mayoritariamente a un sector lector, pero con "obras invitadas". 

La importancia de este hecho es la siguiente: Titanium es una editorial tradicional y cántabra (como yo). Muchos autores buscan ser publicados por una editorial tradicional, ya que ello significa ahorrarse cualquier tipo de inversión (más allá de marketing), tener un acabado profesional del libro como producto (buen papel, solapas...), una corrección gramatical y de estilo gratuita (que salen a un pico). 

Por contra, las regalías son menores que autopublicando; pero cualquier autor que haya tenido que comprar un puñado de libros para una presentación sabe que ganará parecido, además de correr con el riesgo de "tener que comérselo". 

He decidido adelantar este artículo porque el texto final ya lo tenemos terminado, así que es cuestión de unos meses terminar los aspectos gráficos de la novela y alguna sorpresa que os tengo reservada

Se podría decir, por tanto, que ha sido un pasito hacia delante. ¿Qué tiene que ver toda esta monserga propagandística con el título? Allá vamos, lo haré de la mejor manera posible.

La mayoría de aspirantes a escritores, una vez que comienza a escribir, piensa que es fácil y que todo texto merece la pena ser publicado. Y es así, pero eso no significa ni que sea fácil ni que merezca la pena ser leídos. Aspectos como la fonética, la fluidez... se entrenan. Cuando leemos nuestras obras y las comparamos con autores clásicos, notamos que algo falla. Incluso la primera novela de autores como Stephen King o Michael Crichton parecen escritas por autores de primera categoría.

Aquí entran en juego los orígenes del escritor. No es oro todo lo que reluce.

Tristemente (para los escritores en el sentido más estricto de la palabra: el económico) asistimos a una diversificación del ocio. En el siglo XX esto no era así. Autores como Crichton o Follet publicaron una lista generosa de novelas antes de "pegar el pelotazo". En concreto:

  • Michael Crichton (autor de Parque Jurásico) había publicado 5 novelas bajo seudónimo antes de alcanzar la fama con "La amenaza de Andrómeda". Cinco... y alguna más. La lista asciende hasta 10 si contamos otras novelas que fueron publicadas el mismo año 1969 junto a "su ópera prima", al año siguiente, e incluso en 1972. 
  • Ken Follet fue un paso más allá. 11 novelas, de las cuales dos fueron publicadas con su nombre. 
  • Stephen King publicó relatos y novelas cortas en revistas para adultos antes de que le aceptasen el manuscrito de Carrie. Muchas de sus obras desestimadas las llegó a publicar más adelante bajo seudónimo (Rabia, la novela prohibida, la escribió cuando tenía 18; Carrie la publicó a los 27, en el 74. Rabia fue publicada en el 77 junto a El Resplandor).

¿A dónde quiero ir a parar? 

Simple. A que eran otros tiempos donde se leía más. No existía Netflix, el cine no era lo que es ahora (no voy a entrar en si el cine de super héroes ha eclipsado a las demás producciones o no; no es el caso), nada de juegos online... La gente recurría a la literatura, y eso permitió a ciertos autores publicar a cambio de un puñado de dólares. No dependían tanto de organizar presentaciones para vender un puñado de libros y seguir publicando: las editoriales ponían sus novelas, de corta extensión y bajo presupuesto, en un stand; y la gente hacía el resto.

Por tanto, cuando lo que tenían era realmente bueno, salían de las sombras. O, mejor dicho, cuando firmaban un contrato agresivo que les permitiera utilizar la alfombra roja.

Es obvio que eso ya no funciona así. La única opción de publicar bajo seudónimo es con buena presencia en las redes e inversión editorial (para estar bien posicionado en las librerías). Bueno, o utilizando un "falso seudónimo". Acudiendo a las presentaciones y cerrando el ciclo completo del escritor tradicional, pero con otro nombre. No basta con vender los derechos, coger la bolsa con el dinero, y escapar. Y el escritor, en muchos casos, vive de su prestigio; de que le pongan cara.

Pasó Harry Potter, pasó Juego de Tronos, triunfó Sanderson después de muchísimo esfuerzo y sin seudónimos, y Amazon se instaló en nuestras vidas

Con un mercado saturado de nuevos títulos, Amazon nos permite tener nuestro libro "en minutos". Nosotros calculamos la inversión en marketing, en portada, maquetación, delegamos tareas o las asumimos... Los escritores (y escritoras, por supuesto) tenemos un control pleno. Una salida para los seudónimos que no pretendan realizar presentaciones es publicar su ebook aquí (o en cualquier otra plataforma de autopublicación) y moverlo desde el anonimato, lo cual es difícil si no tienes una buena comunidad detrás; y que te pongan cara ayuda a establecer confianza con los lectores.

Por supuesto hay autores que han decidido convertir la autopublicación en su fórmula habitual. Terminan un manuscrito, lo corrigen, y lo suben. Siguiente. 

Para otros, la mayoría, suele suponer un trampolín con el que intentar llegar a la edición tradicional. Acerca de la coedición no voy a hablar ya que mis contactos con ella únicamente han sido telefónicos, pero al final, si el editor es bueno, te abre las mismas puertas a realizar eventos que la edición tradicional (solo que invirtiendo tú). Como en todo, las habrá que sean editoriales de autopublicación disfrazadas, y las habrá que sean editoriales tradicionales sin los recursos económicos para poder asumir los proyectos de antemano. 

Hablaré de estos segundos, los del trampolín. El motivo es simple: yo soy uno de ellos. ¿En qué se diferencia la autopublicación actual de las tiradas bajo seudónimo de mediados del siglo XX? A mi parecer, en poco. Es la evolución natural debido a los cambios en el sector. Los libros no se van a vender solos, por tanto el autor debe de tomar la batuta y enfrentarse a las fieras. 

Cuando un libro tiene el éxito suficiente, es probable que una editorial adquiera los derechos. La ganadora del Premio Planeta 2020, Eva García Sáenz de Urturi, comenzó así. En el albor de Amazon, cuando aún no estaba hiperpoblado de cualquier tipo de texto, probó suerte con su primera novela y triunfó. Ahora es más difícil.

El éxito no es una cuestión de azar, es la transmutación del esfuerzo en rutina. Se puede autopublicar y "autopublicar". Hay autores que prefieren hacerlo en Wattpad, o en otras redes donde el contenido se puede ofrecer de forma gratuita al lector. Carlos Sisí, al cual tengo menos localizado, tengo entendido que comenzó a publicar su saga zombi Los Caminantes en un blog, de ahí dio el salto a una editorial tradicional, y hace años ganó el premio Minotauro

Sin embargo, sigue existiendo un rechazo hacia las obras publicadas, cuando en realidad son el pilar sobre el que se sostiene la literatura contemporánea (quizá me he excedido, pero no dejemos que la verdad se interponga en una buena historia). Entre los motivos, los siguientes:

  • No han pasado un filtro de calidad.
  • Contienen erratas y errores.
  • El acabado (físico) no es equivalente al de una editorial.
  • El autor no tiene la misma pluma que un autor publicado.
  • No ha recibido una corrección de estilo.
  • ¿Patos gigantes con cabeza de tigre de bengala devorando alienígenas?
Muchos son verdad, otros meras conjeturas. Hay autopublicados que han contratado todo tipo de servicios, en cuyo caso, más que un autor autopublicado, podemos hablar de "una editorial de un solo hombre (o mujer)". Es evidente que el acabado físico no equivale en calidad al de una editorial, ¿pero en qué invertimos al comprar un autopublicado y al leerlo? Invertimos en la persona y en sus sueños, y eso vale más que un par de copas el sábado noche.

Es evidente que habrá errores y que una corrección de estilo realizada por un profesional le sumaría un par de puntos a la novela, pero antes de invertir, sabemos qué es lo que estamos comprando. No entiendo aquellos que leen una novela autopublicada y se quejan de las erratas (controladas, no dos por páginas). Es normal encontrar una palabra huérfana de una corrección de última hora, un espacio que sobra (o que falta), algún "como" como "cómo". Y debería dar igual. En todas las novelas se cuela alguna errata (por norma general), incluso en las de las editoriales con mayores recursos.

Permitidme aquí un pequeño inciso: la pluma de un autor publicado tiene mucho que ver con su editor. A buen entendedor...

En lo personal, cuando cojo una novela, me conformo conque me cuente una historia que desconozco. Puedo encontrar fallitos, pasivas de más, oraciones monocordes... y no por ello voy a lapidar al autor, menos aún si está empezando. Lo contrario, celebraré sus logros y leeré sus obras para acompañarle en este camino. 

También decir que la temática, por loca que sea, no define a una obra, sino a su público. De entre esos autores superventas mencionados más arriba, podemos sacar obras sobre dinosaurios en el mundo real, sobre payasos cambiaformas amigos de Lovecraft... Ideas que, de no haber encontrado su hueco en la cultura popular, podrían ser consideradas cuanto menos estrambóticas. 

Yo mismo publiqué Magdalena en este blog para ganar adeptos y comenzar a formar comunidad. Después, lo edité en Amazon con el equipo de Editorial 2IX. Ya que la historia existía, ¿por qué no darla un hueco? Y funcionó. Ha habido lectores que la han disfrutado, a pesar de contener alguna errata y de poder haberse escrito con un estilo mejor. Si a la primera lo hubiera hecho como Camilo José Cela, viviría en Las Maldivas. Previamente había escrito no ficción y también lo había publicado con Editorial 2IX. He participado en antologías y he ganado dos certámenes en dos años. El resultado ha sido llegar a la edición tradicional con una obra bien escrita, un estilo pulido, y que merece la pena.

Me gustaría cerrar este artículo con un mensaje de esperanza, ya que es el sentimiento al que todos los escritores nos aferramos en nuestro día a día: sigue escribiendo, esa historia que tienes entre manos puede ser la que cambie tu vida. De lo contrario, conque le guste a un solo lector y disfrute gracias a ti, habrá merecido la pena. Ya no podemos refugiarnos detrás de un seudónimo para tener una carrera literaria impoluta, la sociedad nos obliga a equivocarnos en público, pero incluso esas primeras obras pueden llegar a reeditarse más adelante (en su honor) y son el billete de ida hacia un futuro mejor.

Un abrazo muy fuerte,

Héctor.







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