Magdalena - Créditos del Prólogo y del Capítulo I

 


¡Bienvenidos a una nueva entrada sobre Magdalena, la novela web que poco a poco se va a ir publicando en esta misma página!

Como ya sabéis, entre entradas vamos a tener otro tipo de post llamados "Créditos" que nos van a permitir resaltar puntos importantes de los capítulos vistos y echar un vistazo a lo que está por venir, además de comenzar con un listado de los diversos capítulos y créditos para facilitar el acceso.

De momento la aceptación de la obra ha sido enorme, ¡así que vamos a ir haciéndola crecer poco a poco!


LISTADO DE CAPÍTULOS

Prólogo y Capítulo I




CRÉDITOS DEL CAPÍTULO

Esta primera entrega en formato serie nos ha dejado con muchos interrogantes, el primero y más básico el nombre de la novela. ¿Por qué "Magdalena"?

Hemos comenzado con un pequeño prólogo en el cual ya podemos advertir que la historia no es apta para todos los públicos, ya que representa las cosas como son: una chica perseguida por un vagabundo con oscuras intenciones. ¿Qué es lo que ocurre al final? ¿Qué son esos libros, que además se mencionan al final del Capítulo I?

La historia da un giro al comenzar su narrativa en el primer capítulo y presentarnos a un nuevo personaje, Taylor. Es un capítulo tranquilo que sienta las bases de lo que está por llegar, hablándonos un poco de él, de Cadmillon, de sus amistades... sitúa a varios personajes sobre el tablero pero nos deja aún más dudas, sin dar respuesta a ninguna de las del prólogo. ¿Qué es el Culto y qué trascendencia tiene? A Taylor no se le ve muy animado hablando de esos temas...

¿Quiénes son las personas que hablan en los últimos párrafos? 

La historia nos deja un montón de misterios abiertos desde el primer momento, mezclados con situaciones cotidianas, pero hay una pregunta que se sitúa por encima de las demás...

¿Qué es la Bruma?


"SNEAK PEEK" DEL CAPÍTULO II

"No podía hacer mucho ruido. Había poca gente en aquella biblioteca pero tampoco quería levantar sospechas.

Se tapó la boca con la mano para no toser. Los libros estaban polvorientos y cada día iba a peor ya que los disturbios habían roto varios de los cristales.

Aquella sección no estaba prohibida, pero casi. La última vez que tomó prestados dos libros ni se lo dijo a la librera para evitar malas miradas, y menos mal, ya que ahora no podía devolverlos.

No encontró ninguna copia. No había más ejemplares. Buscó por Badgdylon y por los Antiguos Caminantes, pero no halló nada. Se colocó la trenza y abandonó el pasillo.

Tenía que tomar precauciones. Nada de llevar su rizado pelo suelto ni ropa parecida a la de la otra noche. Tenía miedo, mucho miedo, pero no podía recurrir a nadie.

Pasó frente a la librera y se colocó las gafas de sol, negras como el carbón, y un pequeño gorro de lana. Ella ni la miró, absorta entre papeles frente a su ordenador, quizá evadiendo el tiempo que el estado la obligaba a pasar cumpliendo con sus labores."

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