La literatura de la pandemia

 


Quería iniciar esta publicación casi que de la mejor manera que conozco, y es dando las gracias a todos aquellos lectores que tras unas pocas publicaciones se han suscrito al blog y siguen el contenido que yo aquí publico.

Gracias.

En esta ocasión la temática es un poco diferente y va más allá de escribir un relato sobre una cosa u otra, o presentar un extracto de una u otra obra. Hoy os invito a reflexionar.

Y es que hace tiempo, en una review que realizó una lectora en Instagram sobre la novela que descansa sobre estas líneas (El Ministro del Silencio), entre ella y una seguidora comenzaron a hablar sobre la literatura de la pandemia.

Miedo me dio haber dado comienzo con mi obra lo que dentro de unos años podría llamarse de tal manera, pero no puedo negar que para un historiador como yo tiene algo de esperanzador tras invertir tantos años en la historia: formar parte de ella.

Y es que estamos viviendo unas circunstancias históricas que al igual que las grandes guerras y revoluciones cambiarán el mundo y nuestra manera de pensar, tal como dije hace poco en una entrevista radiofónica. Y como ocurre en todos estos momentos, la cultura, y dentro de la misma, la escritura, tendrán la misión de dar forma de cara a las generaciones posteriores de lo que ha pasado.

Eso entraña una gran responsabilidad: el producto que tengo escrito va a influenciar a mucha gente ya que está ahí, y por mucho que se haga eso no se puede borrar. Eso nos llevaría a diferentes disertaciones como por ejemplo la calidad literaria de una obra de cara a su autor, ya que siempre que la leemos, pensamos que es mejorable. Pero no voy a entrar ahí. 

Donde quiero llegar es al punto de cómo va a ser recordada esta época. Actualmente seguimos patrones comunitarios sobre la manera de pensar al respeto, casi que limitados por nuestros propios miedos, esperando que todo pase pronto y salgamos parados de la mejor manera posible. Pero una vez que miremos atrás y tomemos cierta distancia, pensaremos con perspectiva y ahí es donde nacerán las diferentes visiones sobre el conflicto.

Y no hablo de conflicto de temática bélica: hablo del conflicto interno que cada uno afrontará al enfrentarse a las secuelas de esta época. 

Quizá veamos hermosas historias de amor en "tiempos de covid", obras literarias de carácter meramente historiográfico, o novelas como la mía donde el fantasma de la enfermedad no sea más que el trasfondo donde se desarrollen las acciones. No negaré que quizá en el futuro escriba una continuación de la novela donde la enfermedad cobre más protagonismo, especialmente gracias a mis vivencias estos días en Madrid, cuya situación ya conocéis, pero antes quedan tantos caracteres que desnudar sobre hojas de papel...

Así que además de reflexionar, quería aprovechar este post para agradecer a todos aquellos que se han suscrito a este medio de difusión escrita y a todas aquellas personas que han disfrutado con mi lectura y la han difundido a través de las redes. 

Y para celebrarlo, anuncio que temporalmente he rebajado mucho el precio de la copia física y digital de El Ministro del Silencio: tres euros menos la versión física y cinco la digital.

Aquí tenéis el enlace a Amazon

Un saludo, y nos leemos en el próximo escrito de este blog.

Buen fin de semana, queridos lectores.

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